Seguimos con las manos en la obra..!

Este encuentro del curso estuvo principalmente dedicado al trabajo grupal. Los participantes, divididos en grupos, están trabajando sobre lasistematización deexperiencias por ellos elegidas. Acá compartimos momentos del proceso y trabajo de los grupos, quienes en la próxima jornada presentarán los principales hallazgos y lecciones aprendidas a partir de las experiencias analizadas.

¿Cómo comunicar las lecciones aprendidas?

Durante el curso hemos resaltado de diversas maneras la importancia de la comunicación de los resultados de una sistematización. A partir del libro de Ferrán Ramón Cortés, “La isla de los cinco faros” (2005), realizamos en cada encuentro un recorrido por las claves de la comunicación.

El libro cuenta la experiencia de su autor, quien sintió la decepción del fracaso luego de ofrecer una conferencia que le había costado semanas de preparación. Su mensaje no había llegado al auditorio y no podía entender el porqué. Max, su viejo profesor, se encontraba entre el público. Con sinceridad y cariño dio su opinión: “Te han seguido con interés. Pero no te han comprado”. Ferrán necesitaba ayuda, y Max le hizo una sugerencia: “¿Todavía tienes aquel refugio en Menorca? Ve a pasar unos días allí y dedícate a observar los faros”. Los cinco faros principales de la isla de Menorca dieron la respuesta a Ferrán. Observándolos con detenimiento, pudo descubrir su mensaje, único e irrepetible. Cada uno de ellos le reveló una de las cinco claves de la comunicación.

Acompañando a Ferrán en su recorrido por los faros de Menorca descubriremos cuáles son las claves para que nuestros mensajes lleguen, con claridad y efectividad, a aquellos a quienes nos dirigimos. Esperamos que esta pequeña fábula sea de utilidad a todos los que -como resultado de un proceso desistematización deexperiencias- tenemos que hacer llegar un mensaje claro a los demás y comunicar las lecciones aprendidas desde la acción. Acá resumimos las claves de la comunicación…

1ª clave. Un único mensaje, repetido con exactitud y generosidad. Un gran mensaje,  un mensaje importante. Un único y gran mensaje completamente relevante. Apoyarse en una gran idea, una única y gran idea que se recorre como una columna vertebral. Todos los argumentos giran alrededor de ella.

2ª clave. La luz del faro se debe reconocer de entre todas las otras. Tiene que brillar más y ser diferente. Tiene que destacar por fuerza. Ocupar una posición estratégica. Más potente. Que destaque. Contar una cosa o convertirla en una historia produce un efecto muy diferente. El poder de las metáforas. Contarlo de forma memorable.

3ª clave. Lenguaje muy particular, fácil y con sentido para los navegantes. Lenguaje eficaz, para quien lo habla. Un lenguaje que comparten todos los interlocutores y que conecta fácilmente con ellos. Un lenguaje compartido. Lenguaje lleno de complicidad. También fabricamos niebla si nuestras palabras resultan inoportunas. La niebla que ponemos nosotros en el lenguaje nos hace difícil que los demás nos vean.

4ª clave. El mensaje que vale es el que se recibe, no el que se emite. Necesitamos conocer la forma en que llega nuestro mensaje, necesitamos las reacciones de la gente. Los que escuchan hablan con los ojos. Los ojos lo dicen todo. Hay que estar atento siempre a la mirada de la gente. Hay que saber leer los ojos. El tono de voz determina el sentido de nuestro mensaje. La voz es el reflejo de lo que se siente, no hay que cambiar la voz, hay que cambiar el sentimiento. Solo si estoy en contacto con mis sentimientos, puedo saber lo que estoy comunicando. Comunicamos lo que sentimos, nada más.

5ª clave. No hay que empujar a la gente, hay que hacer que vengan ellos a nosotros, a nuestro mensaje. Los faros te dan la libertad de acercarte o no, de dirigirte a ellos o seguir otro rumbo. Un mensaje que invita a acercarse sin ningún tipo de coacción. Comunicar no es arrastrar ni empujar, es invitar. Soy yo quien navega hacia el faro, si él me seduce. Comunicar con respeto mutuo, respetando las discrepancias. Escuchar y reflexionar, no rechazar otras visiones. Invitar a compartir nuestro mensaje. Respetar la libertad de las personas es la única forma de conseguir su convencimiento. Y siempre tratando de provocar emociones. Debemos conseguir ‘tocar’ a la gente, llegar a su corazón.

A modo de ejemplo…

Con la intención de analizar un caso, compartimos la presentación de Randy Pausch, quien fuera profesor de la Universidad de Carnagie Mellon. Randy Pausch tenía un cáncer terminal, y antes de morir dio una conferencia, siguiendo la tradición por la que diferentes profesores reflexionan sobre los conocimientos que querrían transmitir cuando tienen la oportunidad de dar una última charla. Con un tono más dramático, la conferencia de Pausch revela la lucha por la superación personal, cómo lograr tus sueños y cómo ayudar a los demás para que los consigan. Una versión televisiva de la charla, conocida como “The Last Lecture”, se hizo muy popular y fue ampliamente difundida por Internet. A partir de esta charla, intentamos reflexionar sobre las claves de la comunicación que habíamos venido analizando.

Sin más tiempo, dimos por cerrada la séptima jornada de este curso libre desistematización deexperiencias. Hasta la próxima…!

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Manos a la obra…!

Hola gente,

Acá presentamos la síntesis de la sexta jornada presencial de nuestro curso libre de sistematización de experiencias. Como habíamos anunciado, a partir de esta jornada el énfasis estuvo puesto en la práctica, en el trabajo sobre los casos elegidos con la intención de llevar a un terreno concreto los abordajes conceptuales y metodológicos de la sistematización.

Pasos de la sistematización

Comenzamos con una revisión de lo que podríamos denominar pasos de la sistematización. Enfatizado que no necesariamente todo proceso de sistematización supone utilizar estos pasos, señalamos que una sistematización debiera contemplar mínimamente las actividades señaladas a continuación.

 Análisis de un caso

Con la intención realizar un ejercicio grupal sobre la definición del objeto de conocimiento de una sistematización, analizamos el caso ‘Agua en Arroyo Blanco’, de Rivera, Uruguay. La experiencia narra la historia y el desarrollo organizativo de una comunidad rural para acceder a una necesidad básica como es el agua potable, destacando todo el proceso de intervención (pasado, presente y perspectivas futuras de la comunidad).

El ejercicio permitió ver cómo, desde una misma experiencia, pueden definirse diferentes objetos de sistematización según sea el interés de aprendizaje y los aspectos más sobresalientes del caso. Para algunos, el objeto más interesante a sistematizar de este caso fue la experiencia organizativa (participación, división de tareas, cohesión grupal) como elemento fundamental para el éxito de la experiencia. Para otros, el interés estaba puesto en el análisis de una política pública de la repartición de Agricultura y Ganadería de Uruguay, la cual decide flexibilizar sus prioridades institucionales para atender necesidades centrales y sentidas por los pobladores de una comunidad rural. El ejercicio resultó interesante para comenzar con el análisis de los casos elegidos por cada uno de los grupos participantes en este curso.

Manos a la Obra

Luego de analizar el caso cada grupo comenzó a trabajar en el caso por ellos elegidos. Cada grupo tenía que comenzar respondiendo las siguintes preguntas, como una forma de organizar el trabajo y comenzar el proceso de sistematización de los casos priorizados.

¿Cómo comunicamos los aprendizajes?

Como hemos venido haciendo en los encuentros anteriores, dedicamos unos minutos para relfexionar sobre la manera como comunicamos las lecciones aprendidas de una sistematización.

En esta ocasión no utilizamos videos ni presentaciones power point, sino simplemente una presentación oral. Siguiendo con el libro “La Isla de los Cinco Faros”, abordamos el mensaje del Faro de Cavallería.

Es muy diferente lo que pasa dentro del faro que aquellso que se percibe en el medio del mar. Quien puede verlo, descifrarlo e interpretarlo no es el faro, sino el barco. Por lo tanto, no es tan importante cómo sale o cómo se produce la luz en el faro, sino cómo la reciben los que están en el mar. El Faro de Cavallería revela que el mensaje que vale es el que se recibe, no el que se emite. Quien emite el mensaje, lo emite con una intención, pero lo que importa es cómo llega el mensaje a los demás y qué significado pueden extraer. Para conocer la forma en que llega nuestro mensaje, necesitamos reconocer las reacciones de la gente, estar atentos a sus expresiones, sus gestos, y sobretodo observar sus ojos, porque los que escuchan hablan con los ojos. Importa la luz que ve el navegante, no la luz que sale del faro. Importa lo que capta la gente, no lo que creo yo que estoy diciendo. Sólo si estoy en contacto con mis sentimientos, puedo saber lo que estoy comunicando.

Con este mensaje final, cerramos esta jornada. Ya en el trecho final del curso, invitamos a todos a trabajar fuertemente en el análisis de los casos elegidos. La proxima jornada estará totalmente dedicada al trabajo en los casos, los que serán presentados en la última jornada del curso.

Recordamos que las preguntas sobre el avance del trabajo se pueden hacer por medio de este blog, comentando este mensaje.

Saludos.

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¿Cómo sistematizar una experiencia? (segunda parte)

En el encuentro pasado habíamos comenzado con el análisis de los ejes o momentos del proceso de sistematización, caracterizando de modo preliminar todos los momentos y profundizando un poquito más en el primero y segundo. En esta jornada analizamos los cuatro momentos restantes, cuyos aspectos centrales desarrollamos a continuación.

3. La situación inicial y los elementos del contexto

Todo proyecto o proceso de desarrollo tiene un punto de inicio (situación inicial), en el cual pueden distinguirse dos aspectos: el problema que se quiere resolver (por ejemplo, el desempleo o los problemas nutricionales en los niños); y una oportunidad, es decir, una situación nueva que si la aprovechamos puede conducir a una mejora en las condiciones de vida (por ejemplo, más trabajo, mayor ingreso, menos pobreza, etcétera). Además, existen elementos externos o factores no controlados por los actores, los cuales podemos denominar elementos de contexto. Estos factores pueden limitan las posibilidades de acción del proyecto o potenciar las oportunidades. Toda sistematización debiera describir y analizar la situación inicial y sus factores de contexto, para así ubicar cada experiencia en sus determinaciones y crear posibilidades de comparación con otros proyectos similares.

Para ello es necesario realizarse algunas de las siguientes preguntas. ¿Cuál es el contexto histórico-social-político y económico global en el cual se inscribe la experiencia (situación general del país o la región en ese momento). ¿Qué influencia tuvo el contexto global sobre el lugar específico y la población donde se desarrolla cada proyecto? ¿Qué particularidades tiene cada contexto local? ¿Cuál era la condición de los pobladores potenciales beneficiarios de la experiencia al iniciarse la misma? ¿Cuál es el contexto institucional dentro del cual se han desarrollado las diferentes experiencias (tipo de institución, sus objetivos, campo de acción, estructura organizativa, recursos humanos, técnicos y materiales, etcétera)? ¿Qué tipo de relaciones existen entre las instituciones de apoyo y los grupos beneficiarios en cada contexto local? ¿Cuáles eran las expectativas respecto al proyecto de los diferentes actores involucrados al iniciarse la experiencia?

4. La intencionalidad y el proceso de intervención

En todo proceso de sistematización es necesario analizar primero la intencionalidad del proyecto o conjunto de proyectos, es decir sus propósitos o finalidades y la perspectiva general que orienta su acción (la nueva situación que se pretende alcanzar con el mismo). También hay que observar el diseño y las características del proyecto o grupo de proyectos, caracterizando el modelo de intervención propuesto. Además hay que reconstruir y analizar eldesarrollo dela experiencia para lograr una visión general y dinámica del proceso de intervención, particularizando los procesos generados con la puesta en marcha del proyecto y cómo ellos han modificado (o no) la realidad o situación específica acorde a lo esperado. Es posible distinguir tres niveles diferentes.

Intencionalidad. Identificación, definición y análisis de los objetivos generales y específicos del proyecto a corto, mediano y largo plazo.  Al respecto, podemos preguntarnos ¿cuáles son los cambios que pretendía alcanzar con el proyecto respecto a la situación inicial y cuáles fueron las principales suposiciones subyacentes que guiaron la acción?; ¿cuáles fueron los problemas alrededor de los cuales se inició y planificó el proyecto?

Naturaleza y características del proyecto. Este nivel incluye todas aquellas características que describen y analizan por qué y cómo se organizó y formuló el proyecto o diseñó la experiencia. Algunas preguntas que podemos hacernos son las siguientes: ¿qué estrategia de desarrollo se adoptó para el logro de los objetivos propuestos?, ¿cómo se originó la idea del proyecto?, ¿qué metodologías se utilizaron para diseñar y formular el proyecto?, ¿cómo participó la comunidad en la identificación del problema y formulación del proyecto?, ¿cuáles fueron las problemáticas más importantes consideradas en el diseño y la organización del proyecto?, ¿cuáles son las principales características de la organización ejecutora y su relación con la agencia/s que han financiado el proyecto?, ¿cuáles son sus antecedentes y cuáles fueron los resultados de experiencias anteriores?, ¿qué mecanismos se pensaron para asegurar la sostenibilidad del proyecto?

Implementación del proyecto o desarrollo de la experiencia. La sistematización de una experiencia se sustenta principalmente sobre la descripción del proceso de intervención o desarrollo de la misma. En este punto la intención es generar información y reflexionar sobre la implementación práctica del proyecto o el desempeño del modelo de intervención. Esto permite describir, analizar y aprender de la dinámica y las actividades del mismo.

Los siguientes elementos pueden estar contenidos en la descripción del proceso de intervención: las actividades que constituyen el proceso; la secuencia en el tiempo de esas actividades (es necesario concentrarse sólo en identificar los hechos principales, los hitos del proceso); el papel jugado por los principales actores; los métodos o estrategias empleados en las actividades; los medios y recursos (humanos, materiales y financieros) empleados; los factores del contexto que facilitaron o dificultaron el proceso.

Descripción y análisis de las diferentes actividades de la implementación del proyecto.

Para analizar las actividades o eldesarrollo dela experiencia, podemos preguntarnos ¿cuáles fueron los principales métodos, técnicas e instrumentos usados en el proyecto?, ¿por qué se los utilizó, cómo, y cuáles fueron sus efectos?, ¿cuál fue la naturaleza y el nivel de participación de los beneficiarios?, ¿quiénes evaluaron el proceso y los resultados del proyecto, y de quiénes fueron los criterios que se siguieron para evaluar el desempeño (seguimiento) del mismo?, ¿cuáles fueron los hechos o actividades inesperados que se produjeron en la implementación del proyecto?, ¿cuál fue el impacto o la influencia de estos hechos y actividades sobre la implementación del proyecto?, ¿qué factores facilitaron u obstaculizaron la experiencia?

5. La situación final o actual

En este momento procuramos describir los resultados e impactos de la experiencia al momento de realizar la sistematización, pudiendo ser situación final si la experiencia ha concluido o actual si la sistematización se realiza cuando el proceso aún no ha terminado.

Acá se busca analizar los resultados de la experiencia, comparando tanto la situación inicial con la situación actual o final, como la situación ‘sin’ y ‘con’ proyecto. Los resultados deben considerarse tanto en relación a la satisfacción de la/s necesidad/es que dieron origen a la intervención como a en relación el proceso de organizativo y aprendizaje que se ha producido, es decir, el proceso de desarrollo experimentado. Interesa explicar no sólo el logro (o no) de los objetivos, sino las causas y condiciones que contribuyeron a ello.

Además, es necesario considerar tanto los resultados tangibles como los intangibles. Es tan importante analizar -por ejemplo- los nuevos productos generados, las ventas, el aumento del ingreso, etcétera; como los resultados más difíciles de medir, tales como eldesarrollo deuna conciencia asociativa y organizativa entre los beneficiarios, el surgimiento de nuevos liderazgos en las comunidades, el incremento de la participación, la incorporación de sectores antes marginados y discriminados, la adquisición de nuevos aprendizajes y conocimientos, etcétera.

Es probable que la organización ejecutora haya realizado actividades de seguimiento o evaluación. En tal caso, sus resultados serán valorados y considerados como un insumo relevante para este momento.

6. Las lecciones extraídas de la experiencia

Como se mencionó durante el curso, uno de los objetivos centrales de toda sistematización es facilitar un proceso de aprendizaje. Este momento consiste en rescatar aprendizajes y producir colectivamente nuevos conocimientos a partir de la experiencia, válidos tanto para el grupo de beneficiarios, como la organización ejecutora y los organismos cooperantes o programas que financian la intervención. También es de gran utilidad para otras entidades que pretendan desarrollar experiencias similares.

En una sistematización se pretende ir mas allá de las clásicas ‘conclusiones’ (afirmaciones sobre una circunstancia específica, como por ejemplo “el proyecto X no cumplió con sus objetivos”) o ‘recomendaciones’ (prescripciones sobre lo que se debe hacer bajo determinadas circunstancias). Una lección aprendida es una generalización que no se refiere a una circunstancia específica, sino a un conjunto de situaciones que indican aquello que es probable que suceda, y/o lo que hay que hacer para obtener (o prevenir) un determinado resultado. Generar lecciones aprendidas supone realizar un proceso de reflexión sobre la experiencia para generar una afirmación más global sobre el efecto probable de determinados procesos o prácticas; el cual puede llegar a ser aplicable a un número amplio de experiencias de desarrollo que comparten características comunes.

Como vemos, la sistematización es, de alguna manera, el arte de hacerse y hacerle preguntas a un proyecto o experiencia… Para ello debemos estar abiertos a lo inesperado, ser críticos y autocríticos, estar dispuestos a preguntas incómodas y respuestas incluso más incómodas… Como suele decirse, para aprender de la experiencia nada mejor que cuestionarse y preguntarse sobre ella… Una buena pregunta es mejor que muchas respuestas equivocadas, no?

El caso del Proyecto de Conservación de la Biodiversidad

Continuando con el análisis de experiencias que fueron sistematizadas, compartimos la experiencia “Desarrollo Sustentable en Comunidades del Área de Influencia del Parque Nacional San Guillermo, en San Juan, Argentina”, cuyo informe de sistematización y video documental se encuentra en este blog. L@s invitamos a analizar el informe, y realizar preguntas y comentarios desde el blog. El mismo permite ilustrar, más allá de los contenidos particulares del caso, la aplicación del enfoque metodológico de la sistematización que hemos presentado en este curso.

Sección: Manos a la obra

El curso, como se había indicado inicialmente, contempla una instancia práctica, donde los participantes trabajan en equipo para la realización de una sistematizaciónde una experiencia por ellos elegida. A esta sección la hemos denominado Manos a la Obra, y la misma irá ocupando en las próximas jornadas un espacio central.

Desde el encuentro anterior los participantes comenzaron a formar los grupos. En esta ocasión ya se definieron los equipos de trabajo, se identificaron de manera preliminar las experiencias a sistematizar por cada grupo y se comenzó a definir los aspectos de las experiencias que interesan más para este ejercicio. Cada equipo tiene que informar por este medio por quiénes está integrado. Ni bien comencemos la próxima jornada, deberán presentar una idea ya más definitiva de la experiencia y aspectos de la misma sobre los que se concentrará el trabajo de sistematización.

¿Cómo comunicar las lecciones aprendidas de la sistematización?

Como hemos mencionado, todo proceso de sistematización debe arrojar un ‘producto’, que bien puede ser un documento,  una cartilla, un video o una obra de teatro. Es fundamental tener claro desde el comienzo que el producto de la sistematización debe ser comunicado y ‘comunicable’. La sistematización cobra mayor importancia cuando los resultados son socializados con las mismas personas involucradas en el proceso así como con otros sectores, actores-actoras que puedan ampliar y refundar experiencias de proyectos del mismo tipo. Se puede ir realizando una devolución del documento en algunos momentos del proceso para recoger y retroalimentar el trabajo. La creatividad a la hora de comunicar los hallazgos es tan importante como el proceso de sistematización en sí mismo.

Por ello, como hemos realizado en encuentros anteriores, también dedicamos un tiempo para compartir ejemplos y analizar estilos diferentes a la hora de comunicar las lecciones aprendidas. En este caso analizamos dos ejemplos que responden a situaciones reales vinculados con el tema de la discriminación.

El primer caso refiere a la discriminación racial en México. Este video fue realizado por la organización Cambio Social como parte de la campaña “Racismo en México”. Se hizo un trabajo de investigación con niños y niñas mexicanos/as, replicando el experimento con niños/as y muñecos diseñado por Kenneth y Mammie Clark en los años treinta en Estados Unidos, estudio que también fue desarrollado en varios países del mundo. El video muestra una parte de los resultados del estudio, aunque los niños y las niñas que aparecen en el mismo reflejan las respuestas de la mayoría de los entrevistados. El video hace sentir a quienes lo observan, cómo la discriminación racial es una problemática instalada culturalmente en muchas sociedades, siendo tan profunda como inconsciente. El video ilustra una manera de comunicar efectivamente una lección aprendida sin construir un mensaje ‘artificial’, sino simplemente rescatando los testimonios de los protagonistas, víctimas de esta problemática.

El segundo caso analizado fue el de la campaña Free Hugs (abrazos gratis). La campaña intenta destacar cómo la gente de las grandes ciudades suele ser hostil, reacia, indiferente y temerosa ante expresiones de afecto tan sencillas como dar un abrazo. Quienes tienen la necesidad o el deseo de hacerlo suelen sentirse discriminados. El intento de la campaña es advertir cómo, en la era de las comunicaciones, el ser humano está más desconectado que nunca. La campaña tuvo una difusión que sobrepasó su expectativa inicial, y espontáneamente fue tomada, apropiada y difundida por otros en todo el mundo, por ejemplo Holanda, Italia, Escocia, España, Corea, Perú, entre otros países.

Teníamos pensado compartir un tercer material comunicativo sobre temas relacionados a la discriminación, en este caso vinculada a la discapacidad. No hubo tiempo, pero acá presentamos el caso de Sandra, un ejemplo de vida, un mensaje profundo y efectivamente comunicado. Ojalá lo disfruten…!

Los faros

Finalmente, para cerrar la sección dedicada a cómo comunicar lecciones aprendidas, continuamos con el libro de Ferrán Ramón-Cortés titulado “La isla de los 5 faros”. En esta ocasión en torno al faro de Punta Nati. Al respecto decíamos que los faros tienen un lenguaje muy particular, fácil y con sentido para los navegantes. Ese es un lenguaje eficaz, para quien lo habla. Un lenguaje que comparten todos los interlocutores y que conecta fácilmente con ellos; eso es un lenguaje compartido, lleno de complicidad. En nuestra comunicación, el lenguaje dependerá de aquellos a los que va dirigido. El lenguaje que utilicemos hablará también de nosotros, si somos fríos, pedantes, o todo lo contrario, cálidos y humanos. Escoger el lenguaje según nuestros interlocutores significa que hemos pensado en ellos. No solo deberemos cuidar el vocabulario, también los ejemplos, el ritmo, el tono, la duración….el conjunto de nuestra exposición.

Nos vemos en el próximo encuentro…!

 

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Comenzamos el trabajo grupal…!

Hola gente!

En nuestro próximo encuentro presencial comenzaremos con el trabajo grupal, el cual consiste en la sistematización de una experiencia elegida por cada grupo. Avanzaremos también el análisis de los siguientes momentos del proceso metodológico, y compartiremos una nueva experiencia y formas de comunicar las lecciones aprendidas.

Para comenzar con la actividad grupal es necesario dar los siguientes pasos:

  • Formar los grupos de trabajo o equipos de sistematización. Para esto es importante que al menos dos de los integrantes de cada equipo haya participado o vivenciado de alguna manera la experiencia.
  • Definir la experiencia o aspectos de la misma que deseen sistematizar. Recuerden que el trabajo grupal será una experiencia piloto, básicamente para poner en práctica los contenidos del curso. Si bien procuraremos realizar una sistematización “con todas las de la ley”, sería bueno elegir una experiencia o aspectos de la misma sobre la que contemos con información o el acceso a las fuentes primarias sea sencillo. Además, procuren elegir una experiencia o tema que interese a much@s mas, no sólo a los integrantes del grupo.

Es posible definir primero la experiencia y el tema, y luego formar el grupo o equipo. Pero, cualquiera sea el orden, es importante que vayan definiendo ambas cosas, para así aprovechar mejor el escaso tiempo que disponemos para encuentros presenciales.

Recuerden que pueden usar el blog para preguntas y comentarios…
Nos vemos el viernes!

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¿Cómo sistematizar una experiencia? (primera parte)

Luego de revisar los principales conceptos, en esta cuarta jornada del curso nos concentramos sobre el ‘cómo’ de la sistematización. También analizamos otro caso y otras formas de comunicar lecciones aprendidas. Acá presentamos una síntesis de la cuarta jornada.

La sistematización como forma de evaluación.

A partir de las múltiples inquietudes respecto de las semejanzas y diferencias entre la sistematización y la evaluación, procuramos destacar mediante un gráfico cuál es la especificidad de cada abordaje. El gráfico utilizado no pretende ser exhaustivo y detallista, sino que intenta simplemente marcar, a modo de ‘trazo grueso’, las principales diferencias entre los abordajes que se pueden realizar sobre una experiencia (proyecto, programa o política).

La gráfica resalta dos grandes tipos o formas de analizar una intervención: (a) la evaluación orientada a resultados, conocida también como evaluación sumativa, y (b) la evaluación orientada al proceso, conocida como evaluación formativa.

Dentro del primer grupo ubicamos diferentes tipos de evaluación que se concentran sobre distintos aspectos y niveles de los resultados esperados o alcanzados de una evaluación. El segundo grupo abarca aquellas evaluaciones orientadas a comprender el proceso de la intervención y generar aprendizajes a partir de ella.

Con la intención de ilustrar la gráfica, presentamos acá un simple concepto de los principales tipos y énfasis de la evaluación.

Evaluación ex ante o análisis de factibilidad. Se trata de una evaluación orientada a analizar la relevancia del proyecto, su viabilidad y sostenibilidad potencial. Acá se busca verificar si el proyecto propuesto está bien formulado y promete satisfacer necesidades originales o cumplir sus objetivos. También sirve para determinar si es posible su desarrollo según está planeado, enfrentando riesgos a diferentes niveles. Este tipo de análisis focaliza sobre la coherencia lógica del proyecto, sus debilidades y vacíos, y procura determinar su factibilidad social y cultural, técnica, económica, financiera, organizacional, institucional y ambiental, para justificar la aceptación o rechazo, o bien su reformulación. Se concentra principalmente sobre la relación entre la situación inicial (diagnóstico) y la propuesta de intervención expresada en el diseño del proyecto/programa.

Evaluación durante o seguimiento. Es un proceso continuo y sistemático de recolección, análisis y uso de información sobre la ejecución del proyecto para el control de la gestión y la toma de decisiones que contribuyan al logro de los objetivos del proyecto. Tiene la finalidad de ratificar o corregir el rumbo del proyecto frente a eventuales desviaciones. Se concentra principalmente sobre las actividades y los productos que éstas van generando.

Evaluación de la efectividad. La evaluación de la efectividad, muchas veces usado como sinónimo de eficacia, mide el grado en que los resultados han sido alcanzados, es decir, en qué medida un proyecto o programa logra sus objetivos en un período determinado, independientemente de los costos que ello implique. Se concentra principalmente sobre el análisis de los productos y resultados alcanzados comparados con los objetivos y metas expresados en el diseño del proyecto/programa.

Evaluación de la eficiencia. Este tipo de evaluación procura determinar de qué manera un proyecto o programa hace uso de los medios disponibles, cómo se realizan las actividades y de qué modo se alcanzan los resultados previstos. La eficiencia valora la forma en la que se utilizan los recursos que se consumen durante la ejecución, procurando así medir el rendimiento del proceso de ejecución. Se concentra principalmente sobre el análisis de las actividades y sus costos y los productos y resultados del proyecto.

Evaluación del impacto. Este tipo de evaluación presta especial atención al cambio en la vida de las poblaciones como consecuencia de los resultados del proyecto. Es decir, analiza los efectos que los resultados del proyecto han generado respecto de la situación inicial. Estos cambios pueden ser positivos o negativos, deliberados o involuntarios, directos o indirectos, esperados o inesperados. Este tipo de evaluación compara principalmente la situación inicial (sin intervención) y la situación final (luego de un tiempo de finalizado el proyecto/programa).

Sistematización. Ya analizado en profundidad en este curso, la sistematización es un proceso de reflexión crítico orientado a ordenar lo que ha sido la marcha, los procesos y los resultados de una experiencia, para comprenderla y explicarla, y generar a partir de ella nuevos conocimientos o lecciones aprendidas.

Si bien existen muchas similitudes, es importante destacar las diferencias entre un enfoque evaluativo orientado a resultados y aquellos que -como la sistematización- ponen énfasis en los aprendizajes. En la mayoría de los enfoques de evaluación orientada por resultados, como hemos visto, el énfasis central es la medición de los resultados o impactos del proyecto. Ahí, lo esencial de la evaluación es la valorización de las acciones emprendidas en una práctica, como el cumplimiento de metas y objetivos, la relación costo-beneficio en el uso de los fondos, la adecuación de los métodos a los objetivos, etcétera. Si bien los enfoques centrados en el aprendizaje pueden incluir estos elementos, y –de hecho- muchas veces se valen de estos análisis, lo esencial es su intento por captar el desarrollo de la experiencia. En estos enfoques, como la sistematización, interesa principalmente la comprensión de los procesos que se desarrollan en un determinado contexto para poder mejorar su implementación y rescatar los aprendizajes. En estos enfoques se procura conocer y descubrir cómo funciona una propuesta de intervención en un contexto determinado, qué factores obstaculizan y favorecen el logro de objetivos, cuáles son las posibilidades de sostenibilidad y replicabilidad del proyecto en el mismo y otros escenarios, y qué lecciones se aprendieron de la experiencia.

Existen varios tipos de evaluación, surgidos de otros contextos, que tienen similitudes con la sistematización y forman parte de este grupo de evaluaciones con énfasis en los procesos y las lecciones aprendidas. Aún cuando no serán desarrolladas acá, vale mencionar algunas de ellas, Systemic Approach in Evalution (enfoque sistémico en evaluación), Theory Program Evaluation (Evaluación de la Teoría del Programa), Utilization Focused Evaluation (Evaluación orientada a la utilización o toma de decisiones), Developmental Evaluation (evaluación en desarrollo).

Un caso. La sistematización de la experiencia “Elaboración y aprobación de la Ley de Desarrollo Integral de la Juventud”, de Guatemala.

Como hemos realizado en los encuentros anteriores, destinamos un tiempo para analizar un nuevo caso. En esta ocasión mencionamos el proceso seguido para acompañar la sistematización de esta valiosa experiencia de cabildeo en Guatemala, experiencia que fue apoyada por Action Aid y materializada por una veintena de organizaciones de jóvenes de ese país.

Tanto el documento de divulgación de la experiencia como un video documental está disponibles en la sección videos de este blog. Los invitamos a ver el material y comentar el caso.

La metodología de la sistematización (primera parte)

Antes de introducir la metodología de la sistematización, destacamos la importancia de tener en cuenta los componentes presentes en este tipo de metodología. Señalamos que no sólo se trata de prestas atención a cuestiones técnicas como las herramientas y calidad de información, o cuestiones logísticas como los costos, el equipo, los insumos y el personal.

Se trata además de pensar en otros componentes como lo organizativo, lo actitudinal y lo político. Esto implica tener en cuenta la necesidad de un grupo de trabajo, la división de tareas, la comunicación, el diseño de un cronograma. Además, supone una actitud favorable al diálogo, el trabajo en equipo, la receptividad y tolerancia a las diferencias y una buena predisposición a la crítica y autocrítica. Finalmente, entendido quizás como lo estratégico de la sistematización, destacamos la importancia de lo político, esto es un consenso acerca de qué se queremos lograr con los resultados, a quién dirigirlos, y cómo presentarlos para que las lecciones aprendidas de este proceso sean influyentes.

La metodología responde principalmente a la pregunta ¿cómo hacemos una sistematización de experiencias? Como mencionamos en esta jornada, existen diferentes enfoques metodológicos para desarrollar un proceso de sistematización, algunos más complejos que otros. En este curso proponemos un esquema simple y básico.

Como se muestra en la figura, la sistematización es un proceso, el cual supone el tránsito por diferentes momentos o ejes de análisis, aunque no siempre de forma lineal o secuencial. Estos momentos, aspectos  o elementos a ser documentados y analizados durante el proceso de sistematización, constituyen variables que debieran ser observadas en la experiencia a partir de la combinación de diferentes instrumentos de recolección de datos (entrevistas a los responsables del proyecto y población beneficiaria, observación de la operación del proyecto en terreno, análisis de documentos, informes y otras fuentes de información, etcétera).

El punto de partida es la selección de la experiencia o proyecto que se desea sistematizar. Este primer momento se lo conoce como identificación o construcción del objeto de conocimiento, y el principal propósito del mismo es definir el alcance de la experiencia, los aspectos o ejes que sobre los que se desea generar lecciones y aprendizaje. El segundo momento consiste en la identificación de los actores claves o de relevancia para la experiencia, priorizando todos aquellas personas o instituciones que se involucraron de una u otra forma en el proceso o intervención. El tercer momento tiene que ver con la descripción y análisis de la situación inicial y el contexto donde se desarrolló la experiencia. En el cuarto momento, la sistematización se concentra en la recuperación de lo que fueron los principales objetivos y propósitos de la experiencia (explícitos e implícitos) y la descripción y análisis de la intervención. El quinto momento de este proceso, refiere a la descripción de los resultados e impacto del proyecto, si los hubiere, o –dicho en otros términos- el análisis de la situación final o la situación al momento de realizar la sistematización. Finalmente, en el sexto momento, la sistematización se concentra en lo que podría denominarse la producción de conocimiento, o la síntesis de lo que fueron las lecciones y aprendizajes fruto de la intervención.

Vale destacar que existen otras formas de encarar una sistematización. Recomendamos revisar los siguientes materiales: La sistematización: una nueva mirada a nuestras prácticas (páginas 47 a 60) o Aprender de la experiencia: una metodología para la sistematización (páginas 16 a 34).

En esta jornada nos concentramos sobre los dos primeros momentos. Acá señalamos sus principales características.

(1)   Identificación y construcción del objeto de conocimiento

Si entendemos a la sistematización como un proceso de construcción de conocimientos es necesario entonces definir un ‘objeto de conocimiento’, es decir, determinar qué se va a sistematizar, cuál es el eje de la sistematización. Esto consiste en delimitar analíticamente el problema o aspecto de la experiencia que se quiere considerar, identificando y explicitando aquellas variables y preguntas más significativas para nuestra sistematización.

No es posible sistematizar toda la experiencia, sobre todo si se trata de un programa de gran envergadura o una política social en su conjunto. Entonces, es necesario definir lo más precisamente posible los aspectos que se pretende abordar, los cuales representarán las variables centrales de la sistematización.

(2)   Identificación de diversos actores

En todo proceso de desarrollo intervienen diversos individuos o grupos, algunos con una participación más directa y otros con una influencia lejana sobre la misma. La sistematización debe procurar captar la opinión y los puntos de vista la mayor cantidad de actores posibles.

Es importante asumir que estos diversos actores van a tener diferentes visiones, opiniones e interpretaciones sobre cada uno de los componentes de cada proyecto. Si se asume que los diferentes puntos de vista son importantes, entonces es necesario identificar a los actores más relevantes y  describir las perspectivas de cada uno, recogiendo diferentes miradas sobre los mismos hechos.

Algunas preguntas, entre otras tantas, que pueden orientar este momento pueden ser las siguientes: ¿Quiénes participaron en la gestión del proyecto y quiénes en la toma de decisiones cruciales para la experiencia? ¿Quiénes han aportado los diferentes recursos (humanos, materiales, financieros, técnicos, etcétera)? ¿Cuáles son los diferentes sectores o grupos involucrados en la experiencia?

Pero esta jornada no terminó acá. También dedicamos un tiempo al tema de cómo comunicar las lecciones aprendidas. En esta ocasión analizamos tres anuncios vinculados a la prevención del SIDA y el control de la natalidad, focalizando –con diferentes estilos- en el uso del condón.

Campaña para concientizar sobre el uso del condón y prevenir el SIDA, realizado por Yoann Lemoine desde la agencia TBWA. El graffiti del condón.

Anuncio realizado por la Fundación ANTI SIDA de España, para concientizar acerca de cómo el SIDA afecta todos en la sociedad.

A estilo de comedia, para naturalizar un tema que en muchas sociedades aún es tabú, un corto denominado “el condón con naturalidad”.

Como una manera de aprender diferentes estilos y formas de comunicar los aprendizajes que surgen de una sistematización, procuramos identificar en estos anuncios ¿quién emite el mensaje?, ¿quiénes son los receptores?, ¿cuál es el mensaje?, ¿cuál la estrategia comunicacional?, y ¿cuáles los efectos que creemos puede tener?

Finalmente, dando continuidad al análisis del libro la Isla de los cinco faros, que comenzamos a analizar la jornada anterior, en esta ocasión reflexionamos sobre el Segundo Faro.

La luz del faro y su mensaje brillan por encima de todas las otras luces, y esto es así porque el faro ocupa una posición estratégica; emite una luz más potente que las otras; y tiene una luz diferente que se destaca. Para que recuerden nuestro mensaje, entre los muchos que recibimos a diario, tenemos que hacerlo especialmente interesante. Contar una cosa y contar una historia producen efectos muy diferentes. Las historias quedan grabadas en la mente, no así la información, a menos que sea muy precisa. ¿Cuántas veces hemos sido capaces de encender un faro, o más bien nos hemos limitado a encender pequeñas luces que se pierden en medio de otras que pueblan la noche?

Debemos construir una historia para transmitirlo, pensar en metáforas, en comparaciones, en una manera de contarla sugestiva y sorprendente. El faro nos enseña  que da un mensaje que brilla por encima de otros; tienen la fuerza y la magia de la luz para hacerlo. Nosotros tenemos las historias.

Para quienes participan de manera presencial en este curso libre de sistematización de experiencias, nos encontramos el próximo viernes 1 de junio a las 16 horas. A los demás, l@s invitam@s a seguirnos a través del blog, esperando sus aportes, preguntas y reflexiones sobre los temas que vamos tratando…

Saludos…!

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¿Qué es la sistematización? (3º jornada)

Esta tercer jornada del curso libre sirvió para revisar los principales conceptos e ideas en torno a la sistematización de experiencias. Para ir cerrando ya con la cuestión conceptual y abrir paso al ‘cómo’ (metodología), en este encuentro nos concentramos sobre el ‘para qué’ de la sistematización y las preguntas típicas de esta herramienta metodológica. También, a partir de esta jornada y las que vendrán, dedicamos un espacio para ir pensando sobre la difícil tarea de ‘comunicar’ las lecciones aprendidas que surgen de la sistematización.

Ni bien comenzamos la jornada, destacamos la importancia de ir revisando los materiales del curso, a través de la biblioteca digital o bien materiales impresos. Al respecto, presentamos un nuevo dispositivo, el cual facilitará y simplificará el aprendizaje en éste y en otros cursos. Aún valorizando los encuentros presenciales, el ida y vuelta de la charla y la reflexión compartida, dimos cuenta de la importancia de este ‘nuevo’ y particular herramienta para el aprendizaje, conocido como book…!

¿Para qué sistematizar experiencias?

A partir de comentarios que fuimos revisando en las sesiones anteriores y los testimonios de los audiovisuales que fuimos compartiendo, logramos una lista no muy larga -pero ambiciosa en sus pretensiones- de los principales aportes de la sistematización de experiencias. Concluimos entonces que sistematizar contribuye con los siguientes propósitos:

Esta no es una lista exhaustiva y acabada…! Por el contrario, tod@s podemos sumar a partir de la propia experiencia…! Los invitamos a revisar, para quienes aún no lo hicieron, los comentarios de educadores argentinos, sobre el qué y el para qué de la sistematización, y luego, en la sección de comentarios (al final de esta entrada) aportar sus puntos de vista.

¿Cuáles son las preguntas típicas de la sistematización?

Como hemos visto en las jornadas anteriores, la sistematización es -en términos generales- un proceso de reflexión participativa efectuado por los facilitadores y participantes de un proyecto (ONGs, agencias financiares, organizaciones beneficiarias, etcétera) sobre diferentes aspectos del proyecto, incluyendo sus procesos y resultados.

Según Sergio Martinic (1984) la sistematización es un proceso de reflexión que pretende ordenar u organizar lo que ha sido la marcha, los procesos, los resultados de un proyecto, buscando en tal dinámica las dimensiones que pueden explicar el curso que asumió el trabajo realizado. Para Oscar Jara (1998), la sistematización es aquella interpretación crítica de una o varias experiencias que, a partir de su ordenamiento y reconstrucción, descubre o explicita la lógica del proceso vivido, los factores que han intervenido en dicho proceso, cómo se han relacionado entre sí, y por qué lo han hecho de ese modo. Para Morgan y Quiróz (1988) la sistematización intenta describir, organizar y analizar el desarrollo de una actividad en una variedad de áreas, extrayendo así lecciones de la experiencia de una manera global.

Para estos autores, las principales preguntas que interesan a la sistematización son las siguientes:

  • ¿Cuál fue la naturaleza del proyecto o experiencia?
  • ¿Qué se realizó, cómo, por qué  y para quién/es?
  • ¿Cómo influyeron las dimensiones culturales, económicas, geográficas, institucionales, políticas y psicosociales en el diseño e implementación del proyecto?
  • ¿Qué procesos se dieron durante el proyecto, previstos y no previstos inicialmete?
  • ¿Cuáles fueron los resultados del proyecto y cuál el impacto generado por ellos? ¿Cómo y por qué se produjeron?
  • ¿Qué  problemas se encontraron en el proyecto y cómo se resolvieron?
  • ¿Cuáles fueron los factores que facilitaron y/o dificultaron el desarrollo del proyecto?
  • ¿Cuál fue la calidad de las relaciones que se dieron entre el(los) facilitador(es) o entidades de apoyo y los beneficiarios o usuarios del proyecto?
  • ¿Qué aprendieron los participantes en la experiencia?
  • ¿Cómo se produjo el aprendizaje?
  • ¿Qué lecciones pueden ser comunicadas y replicadas en otros casos?

Por supuesto, el tipo de pregunta y la mayor diversidad y/o profundidad de las mismas cambiará según sea el propósito de cada experiencia y su respectivo proceso de sistematización. Además, variarán  según el momento del ciclo de la sistematización. Estos aspectos se irán profundizando a medida que avancemos en las cuestiones metodológicas del curso. Incluso, cada grupo de participantes, elaborará sus propias preguntas de sistematización para abordar el caso que decidan analizar.

Aún reconociendo la diversidad de preguntas que pueden orientar una sistematización, presentamos la siguiente gráfica, la cual intenta destacar, a modo de esquema general, los principales interrogantes que hay detrás de una sistematización de experiencias. La gráfica también ilustra las principales características que cruzan transversalmente estas preguntas y la manera de realizarlas durante el proceso de construcción colectiva del conocimiento que supone una sistematización.

¡Veamos un caso!

Con la intención de ir recreando los contenidos teóricos del curso con experiencias reales, comenzamos en esta tercer jornada a compartir casos donde se aplicó una metodología de sistematización. En esta ocasión analizamos la experiencia de “Estrategias Campesinas e Indígenas en América Latina frente al modelo hegemónico de industrias extractivas en Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador, Honduras, Guatemala (2007-2008)”. Agradecemos a Oscar Jara por el material compartido. Acceda al video documental y una síntesis de la experiencia desde este blog.

El proceso de sistematización reflejado en este caso duró dos años y fue convocado por la red de agencias solidarias CIDSE (Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad). En el proceso participaron 13 ONG co-partes de América Latina, que trabajaban con comunidades y organizaciones campesinas e indígenas afectadas por industrias extractivas y de producción de energía.

Los objetivos de la sistematización fueron: (a) analizar y visibilizar los efectos del modelo de minería a cielo abierto; (b) visibilizar procesos entablados por las poblaciones indígenas y campesinas, destacando la estrategia de minimización de los daños causados por el modelo actual, la estrategia de reparación de dichos daños y la estrategia de resistencia al modelo; (c) visibilizar y divulgar propuestas que surgen desde las tres estrategias; (d) fortalecer a las organizaciones co-partes en su posicionamiento frente a la problemática y en su manera de enfrentar la problemática desde su quehacer; y (e) fortalecer el diálogo y vínculos entre los grupos latinoamericanos de CIDSE (COPLA y grupos-país) y los grupos/organizaciones indígenas y campesinos.

Luego del caso, tuvimos una rica reflexión, no sólo sobre la experiencia de sistematización, sino sobre el tema de la minería en nuestro propio contexto provincial. Además de valorar la riqueza del proceso de sistematización compartido, descubrimos cómo este tipo de audiovisuales favorece no sólo la comunicación de la experiencia sino la creación de un espacio de discusión y debate que trasciende el caso analizado.

¿Cómo comunicamos las lecciones aprendidas?

Al iniciar el curso comentábamos que, aún cuando existen innumerables experiencias de desarrollo, son pocos los casos donde éstas son conocidas, documentadas y valoradas en su justa medida. Si bien muchos equipos de promoción, organizaciones de beneficiarios y agencias de apoyo al desarrollo con frecuencia reflexionan espontáneamente sobre la manera como los proyectos fueron diseñados, formulados e implementados, incluso sobre cómo mejorarlos; este conocimiento rara vez es documentado, analizado, formalizado y compartido sistemáticamente a fin de trascender el nivel práctico.

Como destacamos también, aún en aquellos casos donde se realiza todo un proceso de sistematización, existen muchas dificultades para comunicar las lecciones aprendidas. Muchas sistematizaciones han supuesto un rico proceso de reflexión y aprendizaje que lamentablemente termina en un largo informe, muchas veces aburrido, que nadie lee y desde el cual no todos pueden aprender. Es por esto que en este curso, comenzando en esta tercer jornada, dedicaremos un tiempo para abordar la cuestión de la comunicación de las lecciones aprendidas.

Comenzamos con un ejercicio para analizar diferentes tipos y maneras de comunicar una idea, un concepto, una experiencia. Dicho de otra manera, procuramos analizar la estrategia comunicacional a partir de cortos y videos, para utilizar luego algunas formas que consideremos apropiadas para cada caso.

El ejercicio consistía en discutir en torno a cinco preguntas básicas orientadas a comprender, en este caso, diferentes estrategias comunicacionales sobre el hambre y la pobreza. En esta primer ocasión analizamos el siguiente material:

(a) Comercial sobre pobreza con la intención de recrear y sensibilizar sobre el primer enunciado de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

(b) Publicidad realizada por Unicef para su campaña de sensibilización sobre la problemática del hambre en la infancia.

(c) Campaña social para sensibilización sobre la pobreza de niños latinoamericanos, ganadora del premio Dolly 2006 a la mejor Publicidad de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima.

(d) Experimento ‘comparte’ de la organización Acción Contra el Hambre. Este experimento se hizo para estudiar el comportamiento del ser humano cuando se enfrenta a la realidad de un mundo mal repartido. De los 20 niños sometidos a estudio, 20 compartieron su comida, a partir de lo cual se intenta resaltar que la lucha contra el hambre es más fácil si todos compartimos un poco.

El análisis de estos casos permitió diferenciar entre distintas estrategias, algunas más inteligentes que otras, algunas más agresivas (que denominaos ‘golpe bajo’) y otras más sutiles. Vale la pena revisarlas nuevamente, y comentar, utilizando el espacio de comentarios del blog (al final de esta entrada).

Luego de esto, intentamos ofrecer algunos elementos conceptuales que consideramos válidos no sólo para pensar en la estrategia comunicacional de las experiencias que nos toque sistematizar, sino también para presentaciones orales de diversa índole.

Sobre la base del libro de Ferrán Ramón-Cortés titulado “La isla de los 5 faros”, comenzamos a trabajar sobre ideas clave para realizar presentaciones efectivas. El autor, a través de un recorrido por los cinco faros más importantes de la isla de Menorca, nos brinda cinco claves de la comunicación. En su primera visita, el faro de Favaritx le dejó esta enseñanza: la importancia de un único y gran mensaje.

Nos comunicamos para transmitir una idea, que nosotros debemos ser los primeros en tener clara. Tenemos que poder escribirlo en una sola frase. El resto de argumentaciones de la exposición deben de estar al servicio de esta idea principal. Pero además, debe ser una idea valiosa, grande, original, porque la gente que nos escucha dedica su tiempo a cambio de sacar algo que merezca la pena. Nuestro mensaje no sólo debe ser uno, también tiene que ser nuevo e interesante.

Sin más tiempo, dimos por terminada esta jornada y nos fuimos a disfrutar del tercer after hour, compartiendo las ya clásicas papas fritas con cerveza al frente de la facultad. Hay quien sugirió organizar una ‘gran juntada’ para la última clase, idea que valoramos ampliamente, dejando en manos de los participantes su organización y comprometiendo nuestra participación donde y cuándo indiquen…! Adelante que ahí estaremos…!

Nos vemos en la próxima!

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¿Qué es la Sistematización de Experiencias?

Con nuevos participantes, presenciales y virtuales, realizamos hoy nuestra segunda jornada en el marco de este curso libre de sistematización de experiencias.

A partir de haber difundido esta actividad a través de Noticias ReLAC y Al Borde del Caos, son varios los colegas latinoamericanos e hispano-parlantes que se han sumado y nos siguen en este intento por formarnos y aprender sobre sistematización… Les damos la bienvenida a todas y todos, y esperamos que no se limiten a ‘seguirnos’ sino que también compartan sus puntos de vista y reflexiones sobre lo que vamos desarrollando. Gracias!

En esta segunda jornada, el énfasis estuvo puesto en abordar la cuestión conceptual en torno a la sistematización de experiencias.

Nuestra Práctica como fuente de Aprendizaje

Comenzamos retomando el ejercicio individual que habíamos planteado en la jornada anterior, a partir del cual se propuso valorar nuestra práctica y reconocer algún aprendizaje significativo de ella. Para ello se había solicitado a cada participante que (a) identifique alguna experiencia personal donde sintió que tuvo algún aprendizaje significativo; (b) reconstruir la historia de la experiencia; y (c) procure explicitar por qué fue una experiencia significativa y cuáles fueron los aprendizajes de la misma.

Tuvimos tres valientes que se animaron a ‘romper el hielo’ y comentar sus experiencias y aprendizajes. A partir de los relatos descubrimos la importancia de ‘repensar la práctica’, para así crear la posibilidad de aprender de ella, destacando que es posible lograr estos aprendizajes sólo en la medida que premeditadamente nos disponíamos a reflexionar sobre la intervención o experiencia. También valoramos la importancia, y las dificultades que conlleva el hecho de convertir estos aprendizajes individuales en ‘lecciones aprendidas’ y ‘comunicables’ a otros que no vivieron la experiencia. Dicho de otra manera, resaltamos la necesidad de prestar atención no sólo al conocimiento nuevo que se produce desde la acción, sino también a cómo comunicamos y compartimos ese conocimiento para que sirva a otros.

El ejercicio individual fue simplemente un punto de partida, una suerte de introducción a uno de los ejes centrales de la sistematización, esto es: la producción de conocimiento desde la práctica. En esta línea, luego nos preguntamos ¿qué significa que las experiencias se constituyen en la base de nuestro aprendizaje?, ¿qué tipo de conocimiento interesa?, ¿qué tipo de aprendizaje?.

Reflexionamos en torno a ello, concluimos sobre la importancia del aprendizaje que denominamos ‘significativo’. Siguiendo a David Ausubel (1963), caracterizamos al aprendizaje significativo como aquel tipo de aprendizaje relacional, donde una persona apropia conocimiento y le da sentido a partir de sus propias experiencias en situaciones reales, logrando de esta forma que el aprendizaje sea resultado de su propio razonamiento en relación y en conjunto con otros.

Pero más allá de los conceptos, acordamos que el tipo de aprendizajes que nos interesa en sistematización debe reunir, al menos los siguientes elementos.

¿Qué es la sistematización de experiencias?

A partir del ejercicio individual y la reflexión sobre el aprendizaje significativo, comenzamos a aproximarnos al concepto de sistematización de experiencias. Para ello, y a modo de lluvia de ideas, solicitamos a los participantes brindaran palabras o frases que podrían formar parte de este concepto. Más que lluvia, tuvimos una tormenta de ideas, las que presentamos a continuación.

Luego, procuramos valorar el saber de aquellos que ya vienen trabajando en sistematización de experiencias, compartiendo el caso venezolano de la Fundación Infocentro, a través del video La Ruta de la Sistematización. Durante el curso, compartimos una versión sintética de esta experiencia, pero en la sección Videos y casos de este blog, hemos ‘colgado’ todo el material sobre La Ruta de la Sistematización dela Fundación Infocentros.

El análisis de estos testimonios nos permitió enriquecer nuestro horizonte, encontrando similitudes y nuevas ideas en torno a esta herramienta metodológica. A continuación, presentamos y discutimos un concepto. Elegir este concepto, no implica negar el valor de otros, sino simplemente resaltar un enfoque sencillo y ampliamente utilizado. Enla sección bibliotecavirtual del blog encontrarán varios enfoques, complementarios o alternativos a este.

Con la intención de complementar y enriquecer las ideas surgidas del grupo y el concepto ofrecido por los coordinadores del curso, analizamos los testimonios de colegas vinculados a la sistematización en el ámbito de la educación formal en el Salvador. No tuvimos tiempo para analizar en el curso otros testimonios y experiencias, como la ofrecida por estos educadores que apoyan experiencias organizativas en el partido de Moreno, provincia de Buenos Aires (Argentina).

Un poco de historia

Con la intención de comprender con mayor profundidad el espíritu de la sistematización, presentamos una síntesis histórica de este enfoque. Para ello utilizamos como fuente principal un trabajo reciente deOscar Jara, “Trayectos y Búsquedas de laSistematización deExperiencias en América Latina (1959-2010).

Acordando con el planteo de Oscar Jara, quien señala que el concepto de sistematización de experiencias ha sido creado históricamente en América Latina como producto del esfuerzo por construir marcos propios de interpretación teórica desde las condiciones particulares de nuestra realidad, Pablo presentó los aspectos históricos más destacados en torno a la sistematización de experiencias.

En la primera parte de este libro, Oscar Jara ubica ocho grandes influencias en el contexto latinoamericano para el surgimiento y consolidación de las prácticas de sistematización de experiencias. El hecho inicial que marca dicha trayectoria lo constituyó la revolución Cubana, y las consiguientes acciones y reacciones a la misma.

La influencia de la pedagogía y -sobretodo- la filosofía de Paulo Freire empapó a diversas de esas influencias. Dos de las muy directamente implicadas fueron la Educación de Adultos y la Educación Popular, las cuales si bien cercanas tuvieron sus características distintivas. Vinculadas a ellas, la Comunicación Popular y el Teatro del Oprimido se convirtieron en otras instancias para facilitar que las voces de campesinos, indígenas y pobres de la región tuvieran espacio para su expresión. Como sustrato común a una multiplicidad de experiencias, la influencia de la Teología de la Liberación fue también otra fuente de influencia significativa, a partir del rescate y reflexión de las experiencias de las comunidades eclesiales de base.

Con vinculaciones más estrechas con la academia, la teoría de la dependencia se presentó como un producto original y fuertemente latinoamericano, convirtiéndose en el pensamiento base de muchas de las otras tendencias.  La investigación-acción-participativa y el Trabajo Social reconceptualizado, sumaron también prácticas disciplinares en donde el rol de los actores locales ganaba preponderancia, y se tendía a la superación de prácticas meramente asistenciales.

Luego de esta clase, solicitamos a Oscar Jara autorización para difundir por medio del blog el libro citado. Oscar respondió de inmediato, con gran generosidad como es su costumbre, ofreciendo un capítulo de su nuevo libro “La sistematización de experiencias, práctica y teoría para otros mundos posibles”, que será publicado a finales de este mes de manera conjunta por Alforja, CEAAL e Intermon Oxfam. Este capítulo, denominado “Sistematización de Experiencias: Una propuesta enraizada en la historia latinoamericana”, complementa y enriquece el abordaje de su libro anterior, por lo que recomendamos su lectura. Muchas gracias Oscar por acompañarnos desde Costa Rica en este esfuerzo por aprender sobre sistematización!.

Principios básicos de una sistematización

Finalmente, resaltamos que, más allá de adoptar un concepto u otro, existen ciertos principios comunes a la mayoría de los abordajes sobre sistematización en América Latina; principios que analizamos en la sesión de hoy y que acá compartimos.

En esta jornada, y como lo haremos durante todo el curso, destacamos la importancia de acompañar con lecturas las instancias presenciales y el análisis de casos a través de pequeños documentales. Por ello, en cada sesión del curso recomendamos y ponemos a disposición de los participantes las lecturas más importantes y valiosas en torno al tema. Somos conscientes, no obstante, de los peligros y consecuencias que trae aparejado el leer. Así, y para que no los tome desprevenidos, compartimos este importante aviso.

Cerramos la jornada agradeciendo la participación de todas y todos, y compartiendo este hermoso mensaje de Eduardo Galeano. Hasta la próxima…!

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